¡A comer!

afrontar los problemas de la comida con los peques.

afrontar los problemas de la comida desde un enfoque respetuoso

¿Cuántas veces durante la hora de la comida con nuestros hijos se repiten las siguientes frases?

“Esto no me gusta”, “no quiero más”, “se me hace bola”, “no puedo con todo”, “está malo”, “prefiero otra cosa”, etc.

 

Cualquier enfoque respetuoso con el niño tiene en cuenta que la interacción entre padres e hijos no debe ser ni demasiado permisiva (sin límites), ni demasiado severa (control excesivo). Lo que se propone es una interacción que contenga firmeza y cariño. Esto se traduce en: Libertad con orden, opciones limitadas y poder decidir qué hacer dentro de unos parámetros que sean respetuosos para todos.

Si queremos resultados a largo plazo y de cierta permanencia, el mejor enfoque sería el tercero. No conseguiremos resultados inmediatos pero sí duraderos, que nuestro hijo podrá interiorizar.

 

Existen 5 criterios importantes que cumple toda intervención desde la disciplina positiva,  dirigida a cualquier problemática concreta:

 

  1. Conexión: Ayuda a los niños a sentirse pertenecientes e importantes.
  2. Amabilidad y Firmeza: Es respetuosa y estimulante a la vez.
  3. Efectividad a largo plazo: No se usa el castigo, efectivo a corto plazo, pero con efectos negativos más adelante.
  4. Fomenta habilidades: Sociales y de vida.
  5. Ayuda a los niños a descubrir sus capacidades y autonomía.
Ayudando empoderamos a los niños, mientras que cuando corregimos les resolvemos el problema.

Entonces… ¿Cómo podemos hacerlo?

A continuación os dejamos 4 herramientas que os pueden resultar muy útiles.

Herramienta 1. Elaborar la lista de la compra en familia.

¿Para qué? Así hacemos partícipe al menor  y también adquiere un sentido de pertenencia familiar.

Herramienta 2. Elaborar el menú semanal entre todos.

¿Para qué? Además de facilitar la pertenencia estaremos fomentando la percepción de situaciones ganar-ganar en todos los miembros de la familia mediante la negociación.

Para que este menú sea equilibrado se puede partir, por ejemplo, de la piirámide nutricional. Se decide entre todos el punto de partida del mismo.

Herramienta 3. Opciones limitadas.

Siendo el adulto el que pone la estructura o límites pero dejando que el niño elija libremente entre esas opciones.

Se pueden fijar opciones limitadas para la preparación de los alimentos, por ejemplo: a la plancha, hervido, frito, etc.

Herramienta 4.Permitir que el niño experimente las consecuencias de su elección.

Si por ejemplo elige no comer se le recuerda que puede que pase hambre hasta la siguiente comida pero se respeta su elección contando con que él mismo sentirá los efectos de su decisión.

Este paso personalmente es uno de los que más empleo. Consiste en “Observar, esperar, escuchar”, esta idea nos muestra de manera muy clara lo que acaba de suceder, nos permite que nuestro peque tome la iniciativa, y le damos acompañamiento escuchándole atentamente.

Es muy importante que colaboren con los adultos en todo lo que puedan según edad y/o capacidades: poniendo y quitando la mesa, llevando la vajilla al lavaplatos, incluso sirviéndose la comida ellos mismos, lo que les ayuda a tener una autorregulación.

Este es solo un esbozo de cómo poder afrontar el problema de la comida con cariño y firmeza y desde el respeto mutuo entre adulto y menor.

Existe una extensa  filosofía y teoría, así como diversas técnicas, herramientas y estudios pertenecientes a este enfoque, el cual  podría llegar a considerarse una determinada forma de entender y afrontar la vida.

En este post se ha intentado ser lo más práctico posible mostrando tan solo algunas de las herramientas que se pueden utilizar. Esta no sería, por lo tanto, la única forma de  abordar el problema.

Si quieres saber más te recomendamos la lectura «Cómo educar con firmeza y cariño» de Jane Nelsen

 

 

Elisa López.

Psicóloga Essential Madrid.

 

PIDE CITA: 672 174 048