PSICOLOGÍA

EL OTRO LADO DE LA MESA: ¿CÓMO SE SIENTE EL PSICÓLOGO?.

¿eL PSICÓLOGO TIENE PROBLEMAS? ¿SABE MANEJARLOS?

Puede parecer que los psicólogos tienen todo el conocimeinto para poder solucionar cualquier tipo de problema, pero lo cierto es que también son personas que tienen dificultades personales y deben afrintarlas como cualquiera.

El trabajo de psicólog@ o terapeuta es un trabajo particular por muchos motivos. Y uno de ellos es que somos personas que trabajan con los problemas de otras personas.

Es decir: tenemos nuestros momentos buenos, malos, nuestros quebraderos de cabeza, nuestra forma de ser, de enfrentarnos a la vida, nuestras relaciones y vivencias, nuestras dificultades…¡somos humanos!.

Por esto mismo la psicoterapia es un proceso tan especial. Ambas partes entran en una relación terapeútica en la que se movilizan creencias, emociones, sentimientos, vivencias. 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la labor del terapeuta es mantener bajo control todas estas variables y saber manejarlas de forma que no afecten a su trabajo. Centrarse en el otro y lo que le lleva a terapia.

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Lo más difícil y lo más reconfortante de ser psicólogo.

Todo el trabajo con personas es un trabajo costoso porque está vivo, en continuo movimiento y cambio.

Nos llegan problemáticas de todo tipo que siempre suponen un gran sufrimiento para el que las trae y su entorno.

 Hay situaciones muy duras, impactantes, otras quizá más normales pero en todas ellas hay alguien que sufre y lo pasa mal lo que de por sí ya es duro. Alguna de estas  nos tocará más de cerca, debido a  nuestras experiencias vividas.

En cualquier caso, en esta profesión, hace falta dedicación, esmero, cariño, cercanía. También  deseos de ayudar, apoyar, y acompañar hacia el bienestar, sabiendo siempre separar lo que es tuyo de lo que es del otro.

 

Con respecto a los aspectos más complicados y costosos de nuestra labor y por el contrario los más gratificantes y satisfactorios, esto es lo que piensan algunas psicólogas del Equipo Essential:

“Para mí lo más difícil es cuando alguien pone mucha resistencia hacia la terapia sin saber que se está boicoteando a sí mism@” “Lo más reconfortante es cuando te das cuenta de que un día alguien entra a sesión con una sonrisa en la cara después de varias semanas o meses desde la primera cita en la que tuvo que depositar toda su confianza en mí y, posiblemente, en uno de los peores momentos de su vida”.

LORENA, PSICÓLOGA DEL EQUIPO ESSENTIAL.

“Para mí lo más complicado es cuando el paciente pone mucha resistencia al cambio o terapia, y lo mejor es cuando salen en la última sesión y me despido de ellos con la seguridad de que pueden volar alto y lejos con sus propias alas”

INMA, DIRECTORA DEL CENTRO ESSENTIAL.

“Para mí lo peor es cuando pasan las sesiones y la persona no siente avances, o no los percibe como tales aunque sean mínimos, ya que no se trata de que otros se los señalen, sino que sea él o ella quién los registre, interiorice e incorpore en su día a día. Cuando además del sufrimiento entra en juego la desesperación” . “Lo mejor es ir viendo cambios en las expresiones faciales y el sentir como esa persona se abre y confía”.

ELISA, PSICÓLOGA DEL EQUIPO ESSENTIAL.

“Lo más difícil para mí es cuando la familia, al tratar con niños, boicotea de manera indirecta, el crecimiento y desarrollo de sus hij@s. Otra dificultad ocurre cuando los pacientes deciden espaciar o dejar el tratamiento por motivos ajenos sin ser conscientes de lo verdaderamente importante, su salud mental”.  “Lo más gratificante es cuando comentan en sesión que se han acordado de algo que han visto o trabajado con nosotr@s o dicen haber aplicado algún consejo, y estas cosas le han hecho cambiar, mejorar y sentirse bien- Cuando cerramos sesión y me comentan que gracias a lo trabajado han sido capaces de reflexionar e interpretar de una manera diferente algo que no podrían haber conseguido sol@s. Cuando reciben el alta o están a punto de finalizar el tratamiento y hacen recomendación de nuestro servicio a alguien conocido”.

MARIAN, PSICÓLOGA DEL EQUIPO ESSENTIAL.

¿CÓMO HACER PARA NO CARGAR CON LOS PROBLEMAS DE LOS PACIENTES? ¿Y PARA SEPARARLOS DE LOS SUYOS?

Igual que en cualquier trabajo, aparte de toda la formación de base y extra necesaria,  hace falta una experiencia como terapeuta.

Además de este entrenamiento que viene de la mano de la experiencia, consideramos que, para poder atender las necesidades y problemas de otros, uno, como terapeuta, debe ser consciente de los/las suyas y haber aprendido a manejarlas. ¿Y qué mejor manera para esto que haber realizado un propio proceso de terapia?

No hace falta tener serios problemas y como mínimo esta experiencia nos aportará el haber estado en la posición de paciente alguna vez: cómo pueden sentirse, lo que puede suponer el abrirse ante un desconocido, el confiar en alguien extraño, etc.

Actualmente no es un requisito obligado a la hora de ejercer pero este tema ha dado lugar a un amplio debate.

¿CÓMO ES UNA RELACIÓN TERAPEÚTICA  SANA? ¿CÓMO SE CONSIGUE?.

Una relación terapeútica sana consiste en no perder de vista que lo principal es el paciente y su problemática.

En el trascurso de este proceso se puede ir adquiriendo cierta confianza e intimidad pero sin perder de vista que, para que funcione y siga siendo profesional, hay que marcar ciertas distancias y límites entre paciente/cliente y terapeuta.

No somos amigos, no somos familia, no somos padres ni pareja. Muchas veces se llega a terapia con mucha necesidad de cubrir esas figuras y lo peor que puede pasar es que el terapeuta intente calmar la ansiedad de esa persona ejerciendo el papel de la figura que demanda. Un buen profesional puede ayudar y acompañar al paciente para descubrir que le pasa, qué le falta, qué ha de hacer para buscar aquello que necesita y cómo encontrarlo por si mism@ y en la vida real.

Existe un fenómeno llamado transferencia y contratransferencia, para explicar esta confusión que se puede generar a veces durante la experiencia del proceso de terapia y en algún momento o transcurso de la misma.

Esto mismo se puede dar también en otro tipo de relaciones similares como profesor y alumnado, médico y pacientes, etc.

Una clave para manejar esta situación es intentar establecer una relación horizontal, en contraposición a una relación jerárquica de poder, entre ambas personas, sin perder de vista el papel y posición de cada un@ 

El psicoanálisis conceptualiza este fenómeno como la forma en cómo las ideas y los sentimientos referentes a los vínculos que hayamos tenido con figuras relevantes de nuestro pasado, se proyectan hacia otra persona sin importar que la estemos viendo por primera vez.

Según Freudlas transferencias tienen que ver con los vínculos desarrollados tempranamente, los cuales tienen un impacto emocional en las personas.

La contratransferencia está  relacionada con los sentimientos e ideas que el mismo psicólogo proyecta sobre sus pacientes; partiendo de sus experiencias pasadas.  La contratransferencia viene a ser en este caso la manera en cómo el terapeuta reacciona ante las transferencias del paciente.

Si estos dos fenómenos no se saben manejar, en lugar de aportar información interesante para el trabajo terapeútico, empezará a perjudicarlo y a crear confusión.

Esperamos que este post os haya podido servir para acercaros un poco más nuestra profesión y las variables que entran en juego en una intervención psicológica.

Para Freud, los terapeutas también son seres humanos y su condición de especialistas; no los dejaba al margen de la influencia de su propio inconsciente, el que podría eventualmente hacerse cargo de la relación terapéutica; con consecuencias impredecibles

ELISA LÓPEZ CAJA

M-21.402

Psicóloga Essential

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