PSICOLOGÍA

ANOREXIA Y BULIMIA: CLAVES PARA DETECTARLOS

“ Tía ponte ropa más ancha y así no se te nota” “ Si tus padres te dicen algo, diles que has comido con tus amigas” “Si vas a vomitar acuerdate de ponerte música alta, para que no te escuchen” Todas estas son frases que cada vez más se han ido normalizando entre los adolescentes y jóvenes de nuestra sociedad. La influencia de las redes sociales y el fácil accesso a internet ha hecho que sea demasiado fácil acceder a este tipo de consejos en portales que potencian el desarrollo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

En España la incidencia de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (en especial, Anorexia y Bulimia) oscila entre el 4 – 12 % de la población, con un rango de edad de entre 15 – 24  años, siendo la 3º causa de Enfermedad crónica en la adolescencia. Este tipo de trastornos suelen aparecer con el inicio de la adolescencia, debido a los cambios corporales y a su menor capacidad crítica, con el añadido del  uso masivo de redes sociales, los adolescentes son el grupo más expuesto a este tipo de trastornos. El mayor porcentaje de personas que sufren este tipo de problemas son chicas, en un porcentaje del 90%, según datos de la ACAB (Asociación Contra la Anorexia y Bulimia).

 

A lo largo de este post nos centraremos en la Anorexia y Bulimia, ya que dentro de los TCA son los más frecuentes. Para ello debemos conocer  cuando hablamos de cada uno de estos trastornos.

 

¿Qué diferencia hay entre anorexia y bulimia?

Existe confusión acerca de ambos términos, son dos patologías que aunque están muy relacionadas y en muchos casos un trastorno forma parte del curso del otro, tienen características diagnósticas diferentes.

La anorexia se caracteriza principalmente por un rechazo a mentener un peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la talla y la edad, se observa a través de una hiperexigente restricción en la alimentación,  preocupaciones obsesivas y excesivas por el cuerpo, y un miedo exagerado y completamente irracional ante de idea de ganar peso.

En cambio en la bulimia, no hay necesariamente una alteración en el peso, la persona puede tener bajo peso, un peso normal, o incluso sobrepeso. Es un trastorno que suele pasar desapercibido para el entorno  y la persona lo vive con vergüenza y con sentimiento de culpa. Lo característico de este trastorno es que se producen atracones recurrentes (con una ingesta ansiosa e incontrolada) de una gran cantidad de alimentos en un período corto de tiempo y a escondidas, seguidos de conductas compensatorias inapropiadas (vómitos, uso de la laxantes, ejercicio físico excesivo).

En muchos casos, lo que suele empezar como una Bulimia purgativa, va evolucionando hasta terminar en una anorexia nerviosa restrictiva, por ello es tan importante poder diagnosticarlo cuanto antes para poner solución y evitar que avance.

Aunque es cierto que todo diagnóstico debe ser realizado por un profesional, hay ciertos signos que nos pueden hacer pensar que nos encontramos ante un caso de este tipo.

 

Claves para detectarlos

  • Pérdida de peso visible y sin motivo aparente (enfermedad orgánica)
  • Mentiras habituales para tratar de esconder el problema.
  • Preocupación exagerada por perder peso
  • Modificación en la dieta y las rutinas alimenticias
  • Beben cantidades de agua exageradas, para generar saciación.
  • Evitar comer en público, prefiere hacerlo sóla
  • Dietas restrictivas (no comen de todo, conocen la composición de cualquier alimento)
  • Ejercicio físico excesivo, generando incluso obsesión hacia ello.
  • Cambio en la forma de vestir
  • Pérdida de menstruación en chicas (amenorrea)
  • Personalidades perfeccionistas y exigentes en otros aspectos.
  • Siempre actualizados en cuanto a noticias nutricionales.
  • Pérdida de relaciones sociales.

¿En que podemos ayudar? 

Si observas algunos de estos signos en alguien cercano a tí, sin duda lo mejor es que acuda a un centro especializado donde pueda recibir ayuda por parte de un profesional. Igualmente, el apoyo social es un factor de protección para la mayoría de problemas psicológicos y trastornos mentales, por lo que habrá muchas cosas que puedas hacer para ayudarle  a  afrontarlo y superarlo.

 

  • Hablar con ellos, mostrar comprensión y empatía, tratando de ponernos en su situación, y no juzgar por lo que está haciendo.
  • Mostrarle nuestro apoyo incondicional, que vea que puede confiar en nosotros y que cuenta con nosotros en cualquier momento.
  • En caso de amistades, no tratar de ocultar la enfermedad a familiares.
  • Evitar que la persona coma sola.
  • A la hora de las comidas normalizar la situación, evitando que la persona se sienta constante observada y presionada.
  • Animarles a buscar ayuda profesional, intentar hacerles ver que es un problema que necesita de un tratamiento más amplio  y en varias direcciones (rehabilitación nutricional, controles médicos y ayuda psicológica), insistir en su bienestar y salud, tratando de hacerles los beneficios tanto físicos como psicológicos que ganará  si se pone en manos de un profesional de la salud mental.

 

En este tipo de trastornos mentales, la importancia de un tratamiento multidisciplinar es vital debido al desgaste tanto físico como psicológico que sufre la persona. Es necesario llevar un control sobre alimentación y estado físico general de la persona, del mismo modo que hacer una terapia psicológica paralela, ya que el problema más básico está en las creencias irracionales  que estas personas tienen acerca de su propio cuerpo y de sí mismos, y es justamente aquí donde hay que hacer el trabajo más grueso, intentando modificar la percepción y trabajando sobre la autoestima y autocontrol.

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Ana Garzón Nofuentes. Psicóloga Essential.

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